Miocardiopatías
Las miocardiopatías son enfermedades que afectan al músculo del corazón, haciendo que este se vuelva más grueso, más dilatado o menos elástico. Esto puede dificultar que el corazón bombee la sangre de forma adecuada.
Existen varios tipos, como la miocradiopatía dilatada o la miocardiopatía hipertrofia y cada uno puede tener un comportamiento distinto, que a veces incluso se confunden. También se incluyen dentro de las cardiopatías familiares las canalopatías, que cursan con alteraciones del ritmo que pueden llegar a ser potencialmente letales.
¿Cuándo se sospecha?
En muchos casos, los síntomas son leves o no existen, y la miocardiopatía se detecta en un control predeportivo o por haber auscultado un soplo. Cuando presentan síntomas, los más frecuentes son:
• Fatiga o dificultad para respirar al hacer ejercicio
• Palpitaciones
• Dolor torácico
• Mareos o desmayos
• Antecedentes familiares de enfermedades cardíacas
¿Por qué es importante el seguimiento?
No todas las miocardiopatías evolucionan igual. Algunas requieren solo vigilancia periódica, y otras necesitan tratamiento médico, control del ejercicio físico o estudios genéticos familiares.
En consulta realizaremos una valoración completa con electrocardiograma y ecocardiografía, reservando otra pruebas para cuando estén indicadas, como el holter de EKG, la prueba de esfuerzo o la resonancia cardiaca. También valoraremos la indicación de pruebas genéticas cuando sea necesario. En cada caso concreto habrá que planificar un seguimiento y decidir si es necesario algún tipo de tratamiento.
Cardiopatías congénitas
¿Qué son las cardiopatías congénitas?
Las cardiopatías congénitas son malformaciones del corazón que están presentes desde el nacimiento. Afectan la forma en que el corazón se ha formado o funciona, y pueden ser muy leves o más complejas, según el caso.
Algunos niños nacen con una comunicación entre cavidades del corazón, otros con válvulas que no se han desarrollado bien, o con arterias que no salen de donde deberían. Cada caso es distinto.
¿Son frecuentes?
Sí. Las cardiopatías congénitas son la malformación más común en los recién nacidos, y llega a afectar al 1 por ciento de los nacimientos. Muchas se detectan en los primeros días o meses de vida, e incluso algunas podemos diagnosticarlas durante el embarazo, mediante una ecografía fetal del corazón.
En las maternidades de nuestro país se realiza de forma sistemática un cribado de cardiopatía congénita crítica. Mediante una sencilla determinación doble de la saturación de oxígeno en la mano derecha y en uno de los pies podemos detectar una alteración que nos alerte de la posible existencia de una cardiopatía antes de que se desarrollen signos y síntomas.
¿Qué síntomas pueden dar?
Depende del tipo. Algunas cardiopatías no causan ningún síntoma y se descubren al escuchar un soplo en una revisión. Otras pueden provocar:
• Dificultad para alimentarse o ganar peso
• Respiración rápida o fatiga al hacer esfuerzo
• Coloración azulada en labios o uñas (en casos más complejos)
¿Tienen tratamiento?
Muchas cardiopatías no requieren tratamiento, solo seguimiento. Otras pueden necesitar medicación, procedimientos con catéter o cirugía, especialmente si afectan la función del corazón.
El cardiólogo pediátrico será quien valore cada caso y decida qué controles o tratamientos necesita el niño, siempre en coordinación con la familia.
Enfermedad de Kawasaki
La enfermedad de Kawasaki es una vasculitis, es decir, una inflamación de los vasos sanguíneos, que afecta principalmente a niños menores de 5 años. Aunque su causa exacta se desconoce, podría estar relacionada con una respuesta exagerada del sistema inmune frente a algún tipo de infección.
Es la causa más común de enfermedad cardiaca adquirida en niños en países desarrollados y la segunda causa de vasculitis en la infancia.
El signo más característico es una fiebre alta que dura más de 5 días, acompañada de otros síntomas como:
• Ojos rojos sin secreción
• Lengua aframbuesada o labios secos y agrietados
• Erupción en la piel
• Inflamación de ganglios en el cuello
• Enrojecimiento e hinchazón en manos y pies
Mareo, síncope y presíncope
El síncope se define como una pérdida súbita, completa y transitoria del conocimiento y del tono postural debida a una hipoperfusión cerebral y caracterizada por un inicio rápido, una duración corta y una recuperación espontánea completa. En ocasiones existen pródromos, con síntomas como mareo, debilidad, sudoración, náuseas y alteraciones visuales. La reducción del gasto cardiaco o de las resistencias periféricas son los mecanismos que originan la reducción del flujo cerebral general.
Afecta al menos al 15% de los niños y adolescentes, en los que es más frecuente. El síncope tiene una etiología variada, siendo el autonómico o neuromediado el más frecuente, especialmente en adolescentes. Pero comparte muchas características clínicas con otros trastornos con los que debemos plantearnos diagnósticos diferenciales, en las que hay también una pérdida del conocimiento, real o aparente, que se caracteriza por amnesia durante el periodo de inconsciencia, control motor anómalo, falta de respuesta y duración corta.
La evaluación del niño con un síncope supone un reto, siendo el electrocardiograma (ECG) una de las pruebas complementarias recomendadas para evaluar al paciente. En algunos pacientes pueden ser necesarias otras exploraciones complementarias (monitorización hospitalaria ante la sospecha de síncope arrítmico, ecocardiografía si hay datos que indiquen cardiopatía estructural, mesa basculante ante la sospecha de síncope reflejo u ortostático y analítica cuando sea necesario descartar causas secundarias).
Entre los signos de alarma en relación con un mayor riesgo de presentar patología de base estarían: presentación durante el ejercicio, inicio brusco, en posición supina, desencadenado por ruido o susto, sin cortejo vegetativo previo, asociado a dolor torácico, historia de palpitaciones previa al síncope, pérdida de conciencia prolongada, necesidad de RCP, antecedentes personales o familiares de muerte súbita o cardiopatía estructural o arritmias, presencia de soplos cardíacos patológicos.
Recomendaciones en pacientes con síncopes/presíncopes neuromediados
Evitar en lo posible:
Arritmias
Las arritmias son alteraciones del ritmo cardíaco, es decir, el corazón late más rápido, más lento o de forma irregular. En niños y adolescentes pueden aparecer en distintas situaciones, muchas veces de forma pasajera o sin consecuencias graves.
El corazón tiene un sistema eléctrico que regula los latidos. Si ese sistema se altera, el ritmo puede volverse anómalo.
¿Qué síntomas pueden dar?
En muchos casos, las arritmias no dan síntomas y se detectan en un chequeo rutinario o en un electrocardiograma. Pero a veces el niño puede notar:
• Palpitaciones o sensación de “corazón acelerado”
• Mareos o sensación de desmayo
• Fatiga con el esfuerzo
• Dolor en el pecho
• En casos más raros, pérdida de conocimiento (síncope)
¿Son peligrosas?
La gran mayoría no lo son y muchas desaparecen con el crecimiento. Pero es importante que un cardiólogo pediátrico las valore para saber qué tipo de arritmia es, y si requiere seguimiento o tratamiento.
¿Cómo se estudian?
El cardiólogo puede realizar:
• Electrocardiograma (ECG)
Ecocardiografía para descartar causas anatómicas y valorar la repercusión funcional
• Holter (registro del ritmo cardíaco durante 24-48 h)
• Prueba de esfuerzo (para ver cómo responde el corazón con actividad física)
En algunos casos, se solicitan estudios genéticos o se recomiendan otras pruebas, dependiendo del diagnóstico.
La valoración por parte del profesional, yla necesidad de tratamiento y/o seguimiento son fundamentales en estos pacientes.
Dolor torácico
El dolor torácico en niños y adolescentes es muy frecuente, y en la gran mayoría de los casos no está relacionado con el corazón. A menudo se debe a causas musculares, respiratorias o incluso digestivas, y suele ser pasajero y benigno.
¿Qué puede causar dolor en el pecho?
Algunas de las causas más comunes en la infancia son:
• Tensión o sobrecarga muscular (por malas posturas, tos o esfuerzo)
• Inflamación de las articulaciones del tórax (costocondritis)
• Reflujo gástrico o problemas digestivos
• Ansiedad o estrés emocional
• Crecimiento rápido
¿Cuándo conviene hacer una valoración cardiológica?
Aunque la causa suele no ser cardíaca, es conveniente consultar con un cardiólogo pediátrico, siendo prioritario cuando así lo considere su pediatra, especialmente cuando se de alguna de estas circunstancias:
• El dolor ocurre durante el ejercicio físico
• Va acompañado de mareos, palpitaciones o desmayos
• Hay antecedentes familiares de enfermedades cardíacas graves o muerte súbita
¿Qué hará el especialista?
Valoraremos al niño con una exploración clínica completa, un electrocardiograma, y una ecocardiografía. En algunos casos será necesaria alguna otra prueba, como un holter de electrocardiograma o una prueba de esfuerzo para descartar problemas estructurales o eléctricos del corazón.
En la mayoría de los casos, el estudio permite descartar una causa cardíaca y tranquilizar a la familia.
Valoración deportiva
La Sociedad Española de Cardiología Pediátrica y Cardiopatías Congénitas (SECPCC) y el Consejo Superior de Deportes (CSD) han elaborado una Guía Clínica de reconocimiento cardiovascular previo a la práctica de deporte en niños y adolescentes, que ha sido avalada por numerosas Sociedades Científicas del ámbito de la cardiología, la pediatría y la medicina familiar y comunitaria.
Se realiza un reconocimiento inicial a cada niño, con revisiones posteriores cada 2 años (individualizando en caso de detección de enfermedades). El objetivo principal del reconocimiento es detectar anomalías cardiovasculares que puedan constituir un riesgo vital para el niño que practica deporte, para intentar disminuir el riesgo de muerte súbita cardíaca. El que durante el reconocimiento no se objetiven datos de alarma, no excluye al 100% la posibilidad de padecer alguna anomalía cardiovascular que podría ser grave.
Este reconocimiento incluye un cuestionario, una exploración física (con medición de peso, talla y tensión arterial) y un electrocardiograma, al que he incorporado una ecocardiografía. No se realiza ninguna técnica que pueda resultar dolorosa o pueda causar daño alguno al niño. Es fundamental cumplimentar una adecuada historia clínica. Por ello, el menor debe acudir acompañado por un adulto que conozca bien los antecedentes del niño y en caso de disponer de informes médicos deben traerlos el día de la revisión. A continuación se detallan las preguntas que se le realizarán. Es muy importante que las revisen exhaustivamente antes del reconocimiento.
1. Antecedentes personales del niño:
¿Le han detectado alguna vez un soplo cardíaco?
¿Le han comentado en alguna ocasión que tenía la tensión arterial alta?
¿Toma alguna medicación de forma habitual en la actualidad o en los 2 últimos años?
¿Ha presentado en alguna ocasión una crisis convulsiva?
¿Presenta alguna enfermedad que crea que puede limitar la práctica deportiva?
2. Antecedentes familiares: Algún familiar cercano (padres o hermanos)…
¿Ha nacido con un problema cardíaco?
¿Ha fallecido antes de los 50 años por causa cardiovascular o desconocida?
¿Ha padecido problemas de corazón antes de los 50 años?
¿Ha sido diagnosticado de una miocardiopatía?
¿Ha presentado arritmias cardíacas que hayan requerido tratamiento?
¿Ha sido diagnosticado de síndrome de Marfan?
3. Síntomas del niño:
¿Alguna vez se ha quejado de dolor en el pecho en relación con esfuerzos?
¿Se ha desmayado en alguna ocasión?
¿Alguna vez se ha quejado de sensación de corazón muy rápido, palpitaciones o latidos irregulares?
¿Se fatiga habitualmente antes que el resto de sus compañeros al practicar deporte?
¿Presenta algún síntoma que crea que puede limitar la práctica deportiva?
VALORACIÓN PREQUIRÚRGICA
Antes de que un niño se someta a una cirugía (aunque no sea del corazón), en algunos casos se solicita una valoración cardiológica para asegurarse de que el corazón está funcionando correctamente y que el procedimiento puede realizarse con seguridad.
Esto es especialmente importante si el niño:
• Tiene antecedentes de cardiopatía congénita (aunque ya esté tratada)
• Ha presentado soplos o síntomas cardíacos en el pasado
• Va a recibir anestesia general
• Tiene antecedentes familiares de enfermedades cardíacas
¿Qué incluye la valoración?
Durante la consulta se realiza:
• Una exploración clínica completa
• Un electrocardiograma (ECG)
• Y, si está indicado, una ecocardiografía para visualizar la anatomía y función del corazón
Según el tipo de cirugía y los antecedentes, se puede entregar un informe cardiológico con recomendaciones específicas para el anestesista.
¿Por qué es importante?
• La valoración prequirúrgica ayuda a:
• Detectar alteraciones que podrían pasar desapercibidas
• Prevenir riesgos durante la cirugía
• Ofrecer tranquilidad a los padres, al equipo quirúrgico y al anestesista
En la mayoría de los casos, el resultado es normal y no impide realizar la intervención.
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